jueves, 30 de abril de 2009

Vida


Ayer, miércoles 29 de abril de 2009 a las 21.30 hs., nació mi sobrino Marcos.


Y es perfecto. Es el bebé más lindo del mundo.


Soy tan feliz.

miércoles, 29 de abril de 2009

Muerte II

Primero fueron los mosquitos autóctonos (aunque no tanto, porque los países limítrofes los mandaron con toda suspicacia). Ahora son los cerdos internacionales que vienen del hemisferio norte.

¿Y si nos muriéramos de una puta vez? ¿Hay acaso muerte más digna? Desaparecemos en una pandemia. Hasta pasaríamos a la historia.

Pero como no tenemos dignidad seguiremos vivos, molestando. Molestándonos.

Todo intento de destruirnos será ineficaz.
¿Qué habremos hecho para tener tan mal karma? Mejor no pregunto. Con lo de Nacha alcanza y sobra.

domingo, 26 de abril de 2009

Bailar para vos

Me pediste que bailara para vos.

Nunca me habías pedido que lo hiciera antes. Sólo me diste la música: una versión muy tranquila de Summertime por Morcheeba. El resto corría por mi cuenta.

Estoy muy emocionada. Quiero que sea inolvidable. Me gusta tanto bailar y me encantó que me lo pidieras. Quizás, hasta te enamores de mí.

Elegí cuidadosamente el vestuario. Un vestido cruzado negro, de una tela muy suave, que se ata con un lacito en el costado. Es corto, así que se ve buena parte de mis piernas. Las medias que las cubren también son negras, y finas, dejan ver la piel. Los zapatos son de taco. Altos, perfectos.

No tengo reloj ni pulseras. Ningún ruido puede perturbar a la música. Sólo llevo una cadenita plateada con piedritas rojas, como mis uñas. El pelo está suelto y sus ondas se deslizan sobre mis hombros. El maquillaje es muy leve, para no deformar mis rasgos ni mis expresiones mientras me muevo ante tus ojos.

Preparo el ambiente con unas lámparas que conseguí para lograr la iluminación ideal que te permita verme y que a la vez encienda tu imaginación.

Estoy nerviosa. Estuve ensayando una especie de coreografía, aunque se que lo mejor es dejarme llevar por la música lenta, sensual, delicada. Ahora entiendo por qué elegiste esa canción.

Llega la hora. Me miro por última vez en el espejo. Todo está en su lugar. Voy hasta la sala donde está todo listo para el espectáculo.

Y entonces me doy cuenta de que me olvidé de comprar la webcam.

sábado, 25 de abril de 2009

Nueva encuesta Tercero en Discordia



Ganó Black Hawk Down. Bien por mis votantes.

Ahora vamos por el gremio del transporte.

Peugeot Partner. Utilitario.

Renault Kangoo. Utilitario.

El transportador 1, 2 o 3. Jason Statham pelando lomo, y en la 3 una carrera entre Audi y Mercedes imperdible.

Como que es medio obvio.

Gente con onda

Hoy conocí dos personas fantásticas, fans de Los Amigos Invisibles. Venezolanos que huyendo de Chaves terminaron en nuestra bendita patria.

Me pasaron el nuevo disco de la banda y es ¡FA-BU-LO-SO! Y además con la remerita diseñada por Mauricio Arcas de LAI. Un lujo.

Gracias Lola y Lalo. Pasé un momento super agradable junto a ustedes.

Esperemos poder ver a la banda en vivo este año. No se la pierdan porque son geniales en vivo.

Escuchen buena música, bailen y sean felices.

Aprovechen que Kirchner todavía no es Chaves.

miércoles, 22 de abril de 2009

Comprar un libro

¿Cómo elegir un libro?

A veces, leer las críticas de las revistas culturales no ayuda mucho. Sospecho siempre que hay una maniobra económica detrás para incitarme a comprar dicho ejemplar. Además, sinceramente, nunca entiendo mucho lo que dicen. Demasiado rebuscado, más que el mismo libro.

Entonces enfilo para la librería, habiendo juntado previamente la gran cantidad de dinero necesaria para hacerme con el pequeño tesoro. Y me encuentro paredes y paredes repletas de libros. ¡Qué sensación desesperante! ¿Cuál compro? ¿Estará bueno? ¿Revuelvo las estanterías? ¿Me limito a las novedades? Es de lo más estresante, sobre todo teniendo en cuenta que tengo plata y tiempo para uno solo.

Entro a revolver. A la hora de estar adentro ya estoy mareada. Tengo en mis manos, por lo menos, diez ejemplares. Llegó el momento de afinar la selección: leo el primer párrafo de cada uno de ellos. Y me quedo con el que me incite a seguir leyendo. A veces, sucede con más de uno. Entonces, hago ta-te-ti.

Con el elegido en mis manitos, voy hasta la caja y dejo mis billetes en las de la cajera. Salgo del local con mi bolsita de buena calidad (es lo menos que me pueden dar) y unos señaladores muy feos siempre.

Me apuro a llegar a casa para empezar. Me meto en la cama (es el único lugar donde puedo leer además del tren) y me dejo llevar.

¿Qué criterio usan para comprar un libro?

Más libros



Ayer fue Navidad. Son las nueve de la mañana y en la calle no hay nadie excepto una paseadora de perros que deja que sus animales ensucien en la puerta de mi casa. En realidad, sobre el asfalto, pero a dos metros de la vereda. Y cuando el sol calienta, los tesoritos fermentan y el olor entra por las ventanas. Salgo a protestar pero la paseadora lleva puestos los auriculares de una radio portátil y no escucha lo que le digo. Tengo que gritar: “Señora, ¿por qué no lleva a sus perros a cagar a otra parte? ¡A una cuadra está el paredón, las vías del tren!”. No sé si me irritaría de igual forma si se tratara de un hombre. Soy cobarde, físicamente. O quizá se trate de otra cosa, del miedo a enloquecer de furia y matar a un adversario. La paseadora me dice: “¿Por qué se pone así? Yo no terminé mi trabajo”. Se ríe y junta los excrementos en una bolsa de plástico. Yo le digo: “¡Igual da asco! La mierda se pega al asfalto y uno la pisa al cruzar la calle o al bajarse de un auto, y después la entra a su casa. ¡Yo piso esa mierda y después mi hija juega con sus juguetes en el suelo y está en contacto con los microbios de la mierda de esos perros!”. La paseadora no pierde su buen humor: termina de atar la bolsa y me dice: “Que difícil debe ser vivir para alguien como usted”. ¡Encima quiere tener razón! En vez de gritar o de pegarle, entro a mi casa. Mi hija duerme. Dentro de una semana mi mujer se irá con ella y me dejarán solo. Voy a estar solo hasta el fin.


Comienzo de Derrumbe, de Daniel Guebel

domingo, 19 de abril de 2009

Para el domingo a la tarde



O para cualquier hora del día. O de la noche.

sábado, 18 de abril de 2009

Escena para un cuento. Me falta la historia

Me mirás y se que me deseás. Mucho. Me comés con lo ojos. Porque te morís por tenerme. Te acercás y me rodeás la cintura con tu brazo. Yo me dejo porque también me muero por tenerte. Me apretás, a lo bestia, contra tu cuerpo mientras me apoyás en el costado del auto. Nuestras caras se rozan y mi excitación crece imparable. Tu respiración agitada calienta mi cuello. Tu beso hierve en mi piel. Mi boca busca la tuya, mi cuerpo se quiere fundir con el tuyo. Me aprieto más contra vos y nuestras anatomías encajan a la perfección. Tus manos se mueven, diestras, y me recorren. Arden como mi piel. Los besos, los movimientos, se vuelven furiosos, casi violentos. Haciendo un esfuerzo enorme, nos separamos apenas para tomar aire. Tu boca en mi oído:

¿A dónde es que querías ir?

Tus ojos me tienen dominada. Los míos sonríen, y de mi boca sale el sonido entrecortado.

A tu cama.
Sonreís vos también.

Me tomás de la mano y me llevás hasta tu habitación. El trayecto hasta la entrada del edificio, los siete pisos en ascensor, abrir la puerta del departamento… Parece una eternidad.

Llegamos. Nos desesperamos. Me desespero. Tenerte, por fin, tan cerca, tan real. Mis manos ágiles te buscan y te encuentran. En segundos, tu pantalón está en el piso. Dos segundos más, y mi pollera está en mi cintura. Tus manos. Tus dedos…
Tengo sed, te susurro.
La confusión en tu rostro no dura nada mientras bajo y te busco. Te beso, te lamo, te acaricio. Tu mano sujeta mi cabeza mientras tus jadeos crecen. Me cuesta respirar. Todo tu cuerpo crece. Te sujeto y sigo succionando. Respondés a la perfección.

Tengo sed, te repito.

La voz me sale ronca esta vez, apenas puedo emitir los sonidos. Entonces entendés. Nuestros movimientos se aceleran. Tus dedos se clavan en mi pelo y tiran de él, mientras mi cara se aplasta contra tu cuerpo. Solita, mi mano busca entre mis piernas abiertas. Estoy húmeda, cálida. Te das cuenta de lo que estoy haciendo y, de repente, satisfacés mi sed. Tu líquido caliente atraviesa mi boca para seguir hasta mi garganta. Me gusta su acidez: es tu sabor. Mi lengua te recorre para no desperdiciar ni una gota.

Me paro y te miro a los ojos. Tu beso es suave, delicado, exclusivo para mí.

miércoles, 15 de abril de 2009

Encuesta nueva


Después del éxito arrollador de la encuesta anterior que desbordó de votantes, hay una nueva encuesta. Ahora vamos por las pelis de guerra.

Hay montón y muy buenas, me quedan afuera Apocalipsis Now, M.A.S.H., Enemy at the gates y varias más. Pero todo no se puede, so...

Full Metal Jacket (Nacido para matar) de Stanley Kubrick. Este señor a veces me aburre, pero esta peli es genial. La actuación de D'Onofrio es alucinante. Y Matthew Modine, bueno como siempre. (Y además, son tan lindos los dos).

Black Hawk Down (La caída del Halcón Negro) de Riddle Scott. Maestro de maestros. Acción imparable, actores grandiosos (Eric Bana es lo más. Lástima del llorón de Josh Harnet). Peli impecablemente filmada.

Tropic Thunder (Una guerra de película) de Ben Stiller. Parodia fabulosa. Reconozco que tengo una debilidad con Stiller. Robert Downey Jr. más viejo, más lindo y mejor actor.

Elijan sólo una.

Muerte

Ante la sola mención de la muerte, todo el mundo se estremece. Se aterra. Hace todo por evitarla, cuando es imposible. Sólo se la puede retrasar un poco, y hasta por ahí nomás. Yo creo que hay dos tipos de muerte: la mía y la de los demás.

Obviamente, la mía es la que menos me importa porque es la que menos me afecta. Una vez que me morí, listo. No me voy a andar enterando.

En cambio la muerte de los demás, sí me afecta. Por que sí me entero y sí extraño a esas personas. Sin embargo, también es inevitable que suceda. Hay relaciones que la muerte daña de manera irreparable. La más dañada es la de un padre con un hijo. Es lo más terrible que le pueda suceder a una persona.

Lo más duro, lo más difícil es vivir extrañando. Nunca terminás, es una sensación contínua. Esperás que se acabe en algún momento, pero eso nunca sucede. A lo mejor, se atenúa un poco con el paso del tiempo. Pero nada más.

Entonces, no te puede pasar nada peor. Ya está. Ahí te das cuenta de lo bueno que tiene vivir. Podés hacer lo que quieras, porque ya sabés el final. Como cuando dicen que se va a acabar el mundo.

Tener conciencia de la muerte, hace que la vida sea infinitamente más valiosa. La muerte te libera de lo malo que pueda tener la vida. Justifica cualquier esfuerzo que hagas para pasarla mejor. Y se pueden conseguir grandes momentos de felicidad y altos grados de satisfacción. Para uno y para los que están a tu alrededor, los que te importan y a los que cuidás. Creo que tratar de vivir bien es el mejor regalo que le podés dar a los que querés. De esta manera, también espantamos por un rato a la Parca de su lado.

martes, 14 de abril de 2009

Lo que hago



Un molde es como un rompecabezas sin desarmar. Todas las piezas encajan perfectamente. Luego de ahí sale el despiece para cortar y volver a armar el rompecabezas, que es la prenda terminada. Si le cambio una pieza en el proceso, no me asegura que el resultado sea el esperado.
El molde está determinado por el diseño y ambos por el cuerpo, y todo debe volver a él. En última instancia, el cuerpo lo rige todo. El diseño va a transformar el cuerpo en su aspecto, pero no en su forma. La anatomía lo termina condicionando.

New York, New York

Nueva York parece hecha de Legos.

I wanna go back .

lunes, 13 de abril de 2009

Tenía que trabajar y papá no quería que la nena lo hiciera para cualquiera. Me dio trabajo como administrativa en la fábrica que había montado con el socio. Como era una pyme, más py que me, conmigo alcanzaba para telefonista, administrativa y secretaria. Me armaron una oficinita privada y todo.

La empresa era pequeña: estaban mi viejo, el socio y otro más, que no se muy bien qué pito tocaba. Creo que era vendedor o algo parecido, pero más importante. Muchacho simpático, infelizmente casado pero no inspiraba nada. Tiró un par de dardos, pero la pifió fulero.

Pero en la planta la cosa era distinta. Sí, señor. Era un grupete pequeño. Casi todos parientes o vecinos. Los operarios eran muy atentos conmigo ya que era la única mujer de la fábrica. Y además era la hija de uno de los dueños. Eran de verdad gente muy amable y buena onda. Me habían acomodado divinamente la oficina que en realidad era un sucucho donde estaba el gas. Por suerte nunca explotó. Y eso que era una fábrica de quemadores. En fin.

Entre los trabajadores, estaba el hijo de capataz. Lindo muchacho. Buen cuerpo, linda piel, joven, mente simple. Ideal. Se acercaba, charlaba, me hacía arreglitos en la oficina.

Palabra va. Palabra viene. Notita secreta va, notita secreta viene. Cita.

Telo a la vuelta del Coto de Av. Eva Perón, ex Av. del Trabajo (zona fabril, che). Mimos, besos. Llegó la hora de los papeles: calzoncillo de River, medias de River, remera de River.

¿Tan fanático sos?

Si pasa el obelisco caminando y está jugando River, no lo veo.

En fin.

Tenía unas habilidades excelentes, pero... demasiado River.

domingo, 12 de abril de 2009

OJOS



Pasan los minutos. La gente también, pero tu cara no aparece por ningún lado. Será mejor que me vaya, entraré en el bar de la esquina. Tal vez te vea llegar corriendo, asustado ante la posibilidad de no encontrarme. En el bar no hay casi nadie, sólo algunas parejas y dos hombres frente a botellas de cerveza pese al frío. Uno de ellos se te parece, aunque es más viejo. ¿Vos también me verás en todos lados?

Viene el mozo y le pido otro café. Se aleja y siento pena por él: quizá nadie lo espera como a vos. Sospecho que siempre te gustó desperdiciar las cosas. Vuelve el mozo con el café y me sonríe. Le devuelvo la sonrisa. Es una lástima que nadie lo espere —sé que nadie lo desea ni lo extraña—.Tomo el café a sorbos, está muy caliente. Me reconforta mientras te espero.

Pasan las horas. Vi veinte caras como la tuya, y el corazón me dio vuelcos cada vez. El mozo vuelve preguntándome si quiero algo más, le respondo que sí, que quiero otro café. Y enseguida me trae un café humeante. Presumo que le han puesto algo al café. Tal vez haya sido el mozo mismo, porque cada vez que se me acerca lo encuentro más atractivo. Veo que me sonríe abiertamente. Sus labios son tan sensuales, su piel oscura parece tan suave, que no puedo dejar de devolverle la sonrisa. Hace rato que dejó de traerme los tickets. El bar está muy lleno ahora, y puede servirme gratis el café sin que nadie lo note. Ya es de noche y todavía no apareciste. Empiezo a perder las esperanzas de que te acuerdes de mí.

El mozo vuelve a decirme que se va, y si puede cobrarme. Me mira directo a la cara. Cuando le doy la plata sus dedos rozan mi mano. Cierro los ojos para apreciar más la sensación. Veo su sonrisa y me encanta. Se va. Yo me levanto, me pongo el saco y camino hacia la puerta. Mientras abro, me doy vuelta y encuentro sus ojos dulces, voraces. Sin hablar, me lleva de la mano. Me gusta su silencio, me gusta sentir el calor de su cuerpo. Subimos a un colectivo. No sé cuál es, ni me importa. Su mirada es lo único que puedo ver. Por un momento siento que me olvido de algo, algo que tenía que hacer, pero no logro recordar qué. Igual ya es tarde, estoy con él y no quiero estar con nadie más que con él. Me mira y me traspasa con esos ojos. Y su sonrisa… Es como si estuviera hipnotizándome. Es hermoso. Sin soltarme ni un segundo me lleva al final del colectivo, toca el timbre y bajamos. Me arrastra hasta no sé dónde. Sólo siento su mano y veo sus ojos. De repente estoy en una cama, con su cuerpo cálido en mí, y sus besos son fuertes, poderosos. Sus caricias son las mejores que me hayan hecho. Y lo más excitante es que no lo conozco, ni siquiera sé su nombre. Él sí me conoce, sabe lo que me gusta y cómo me gusta. Ansiosa, veo furia en su ardor. Me dejo llevar por el placer que me provoca. Siento sus dedos en mi cuello. Me cuesta respirar. Ahora veo la locura en su sonrisa. El aire no entra en mis pulmones porque él me lo impide. Pero no puedo resistirme, se siente demasiado bien. Su lengua humedece mis ojos cerrados y en ese momento paso al otro lado.

Felices Pascuas



Cuidado con lo que hacen algunos. Miren que el chocolate es afrodisíaco.

Y patea al hígado.

Cosas de mujeres


Navegando por la red, linkeando (queda más lindo que "haciendo enlaces" ¿no?) de un lado a otro encontré que hay muchos sitios de mujeres. Escritos por mujeres y para las mujeres.

Encontré que hay unos que son tranquilos, donde las opiniones son sinceras y las personas que comentan están... ¿cómo podría explicarlo? ¿satisfechas es la palabra? No necesariamente conformes, sino satisfechas con lo que tienen. Algo así. Hablan de cosas de la vida, de la familia, los amores y de vivir mejor.

Y hay otros que son una explosión, gritan, se pelean y son graciosos. Tienen dibujitos y colores fuertes. Estos hablan de hombres. Y hablan mal. Son prácticamente monotemáticos sobre el tema. Cuando hablan de las mujeres, es con respecto a los hombres.

En los primeros, la mayoría de los lectores (hay hombres también, por supuesto) son madres y padres, están en pareja, tienen dudas sobre sus chicos y están dispuestos a colaborar con sus opiniones.

En los segundos: mayoría de solteros. E imagino que no demasiado jóvenes. Los que están en pareja, parece que no la pasan bien. Y por eso son graciosos, porque se toman el asunto para el lado bueno en vez de andar publicando poemas deprimentes.

Suelo leer a ambos "bandos". Me gustan, me entretienen. Aportan bastante y tienen posts cortos de fácil lectura. Estaría bueno que más hombres se dieran una vuelta.

A lo mejor sirve de algo. (Ay! Me delaté solita).

PD: ¿Hay algo mejor que el animal print? Lo dudo.

sábado, 11 de abril de 2009

En este lado del ring...



¿Será posible que toda esta maniobra estrafalaria (por no decir flor de quilombo) de nuestro jefecito NK haya sido para que Gabriela Michetti se baje de la candidatura?

Vieron que el señor tiende a obsesionarse. A Mauricio Macri lo tiene atravesado en la garganta y ni con miga de pan lo puede tragar.

Lo de Aníbal Fernandez. Sin palabras. Él ya las dijo todas.

¡Cómo les gusta arruinarle el día a una esta gente!

La foto es de la mítica pelea entre Diego Corrales y José Luis Castillo.
Después Corrales se estroló con la moto. Una pena.

viernes, 10 de abril de 2009

La novia de Matisse

1.

El marchante internacional Míchel Vedrano recordaba muy bien la proposición que le hizo su cliente Luis Bastos aquella noche: “Quiero que te acuestes con Julia. Le quedan sólo tres meses de vida. ¿Puedes hacerme ese favor?”. Luis Bastos le expresó este deseo durante una fiesta en su casa de las afueras de Madrid, mientras le mostraba una de la habitaciones para invitados, que tenía un espejo en el techo sobre una cama adquirida en una subasta de muebles antiguos por la que pagó un sobreprecio, porque al parecer en ella se había acostado Isabel II con un amante alabardero y puede que allí hubiera engendrado a una de las infantas, aunque esto no se especificaba con claridad en el catálogo. No es que su mujer estuviera agonizando en ese lecho real. Julia era una chica llena de vitalidad que en ese momento movía por el salón su cuerpo aparentemente espléndido, en el que los médicos habían detectado una leucemia aguda según le acababa de confesar el marido. Al oír semejante proposición, Míchel se quedó impasible sonriendo con un whisky en la mano.


Cominenzo de La novia de Matisse de Manuel Vicent

Ya no voy en tren, voy en auto

Cuando me subo al auto me siento genial. Me coloco el cinturón de seguridad, pongo las luces bajas y enciendo el motor (todo en ese orden). Luego prendo el estéreo y elijo alguna musiquita para manejar. Si es de día que no sea muy rápida porque después me enstusiamo. Y arranco.

Pego la vuelta manzana para tomar la calle que sale al paso a nivel. Destruida por completo. Entonces hago om y le presto más atención a la música (que en estas semanas es mucho Los Amigos Invisibles). Luego llego a las vías y tengo que esperar como 15 minutos para que levanten las barreras. Pero, bueno, el tren tiene que pasar aunque no lo veamos.

En algún momento llego finalmente hasta Gaona. Ahí ya empiezan los problemas. Y la música empieza a ser insuficiente. Pareciera que todos los autos vinieran sin retrovisores y sin luz de giro. Además, a mí nadie me avisó del curso de telepatía. No quiero mencionar a los que van a 2 por hora por la izquierda.

Una vez que alcanzo la autopista, la cosa mejora un poco. En el peaje estoy atenta, porque empiezan a cruzarse de lado a lado para agarrar la fila más corta. Igual todas tardan lo mismo. Sigo camino y bajo en la salida de Boedo.

A esta altura tengo los nervios crispados. El trayecto hasta Medrano y Corrientes es imposible. En esos momentos quisiera tener un superpoder para desparecer a los conductores desaprensivos (quedaríamos 3 en la calle). O mejor, un lanzallamas, así los veo arder.

Doy varias vueltas para conseguir un dichoso lugar para estacionar. Cuando termino todo el trámite, estoy agotada. Me digo que es la última vez que voy en auto al trabajo.

Pero se que es mentira. Porque la vuelta a la noche es fabulosa. La onda verde de Gaona hasta Juan B. Justo es casi como videojuego. La curva de la rotondita de Velez a toda velocidad. Guau! A esta altura posiblemente esté escuchando Stray Cats o 50 Cent. A los palos.

Entro en la Autopista del Oeste con la ventanilla baja. El viento me da en la cara y la música al mango. El carril rápido casi vacío. Un placer. A veces quisiera seguir... no se... hasta Luján.

La noche de otoño es perfecta para manejar.

Llego a casa contenta. Las torturas de la tarde quedaron atrás. Y mañana volverán.

La autopista de noche también.

Sean felices

Ahí, al costado, les puse musiquita.

Escuchen "Aguas de março". Si no son felices escuchando eso, no se... No hay amargura que esa canción no disipe.

Hay otras canciones lindas también ahí, pero esa es la mejor.

jueves, 9 de abril de 2009

Censo


Acabo de escuchar en la radio que en Carlos Paz van a censar los mosquitos por la epidemia de dengue.

¡No se rían, che! Es verdad, no es joda.

ARGENTINA POTENCIA EN ZOOLOGÍA

Ahora seguro que vamos a importar murciélagos.

Literatura de levante


¿Nunca te preguntaste por qué todos los loquitos sueltos que andan por la ciudad terminan en tus brazos? Es por ese cuadernito, querida. ¡Cómo se te ocurre escribir en público!

Estaba un día en el Burguer de Córdoba frente al Clínicas (yo era muy joven) con mi dichoso cuaderno intentando crear algo literario de valor. A pesar de los auriculares de mi walkman (era muy, muy joven), se me acerca un jovencito (como me gustan a mí) y me pregunta algo. Me saco los parlantitos de las orejas y le preguntó amablemente “¿Qué?”. Me repite la pregunta, que ya no recuerdo cuál era, y nos ponemos a charlar. Creo que era algo acerca de lo que estaba escribiendo.

Me pareció lindo y simpático, así que seguí hablando. Cuando me tuve que ir a clases (en Comunicación, no se piensen que intenté con la medicina) intercambiamos números telefónicos.

Al otro día me llamó. Un poco pronto para mi gusto. Pero como mi gusto es desastroso, quedé en salir con él. Tomamos algo y charlamos, pero estaba siempre muy nervioso. Pensé que con algunos besos se calmaría. Algún efecto le hizo, pero no demasiado. Otra vez tuve que volver a clases. Quedamos para vernos el fin de semana.
Dimos un paseo a pie y terminamos en el departamento que compartía con la hermana. ¡Pobres pibes! El departamento se lo habían dado los padres que no se los bancaban más. La hermana ya iba por el segundo intento de suicidio. Tenía un aire lúgubre y una voz muy baja y grave. Daba un poquito de miedo. Pero era amable.

Después fuimos al cuarto de él, ascéticamente amueblado con una cama, un escritorio, una silla y un cuadro de no se quién. Este no daba para portaligas, pero si para mini de animal print de leopardo, corsetito de vinílico y unas discretas mediecitas de red. Empezamos con los mimos y las caricias. Nos entusiasmamos y pasamos al siguiente nivel. Pero, game over. Aparentemente, la medicación psiquiátrica que él tomaba porque era bipolar, influía negativamente en sus funciones sexuales. Además, en esa época, no existía el viagra, corazón.

Salimos un par de veces más. Le encantaba el pool y como yo no sabía jugar me invitó para enseñarme. Pero le temblaban mucho las manos por la medicación.

Aduje problemas de horarios y mucho estudio. Llamó varias (varias) veces hasta que desistió.

Chicas, cambien el cuaderno por la notebook. Es más segura.

Mujercitas


¡Las notas de las revistas femeninas!


¿Alguien las lee? De vez en cuando lo hago y me ponen frenética. Aquí una nota sobre la moda y el arte:
“Dos mil ocho y dos mil nueve. Esos dos años que ya están ingresando a la historia por haber hecho temblar la economía global también dejaron un sello particular en el mundo fashion. Sea por casualidad o causalidad, la moda se impregnó de arte. Más de una colección lo confirma.”

Hasta yo escribo mejor. ¿De dónde sale que la crisis financiera internacional hizo que la moda se “impregnara” de arte? Como si fuera la primera vez que ocurre. Más tarde se contradice, porque dice: “Arte y moda son dos conceptos que coquetean entre sí desde que el tiempo es tiempo.” ¿En qué quedamos? Además cita a varias personas, entre ellas a Susana Saulquin que se inventó un curro fenomenal con la sociología de la moda.

Más abajo sigue: “¿Ha sido la crisis global actual el gran disparador para que, en temporada, marcas nacionales como Desiderata o Natacha, o diseñadores como Leandro Dominguez estén mirando hacia el arte? Muchos creen que no y, al hacerlo, aseguran que estamos presenciando el comienzo de una fusión que pretende ir más allá: hacia el fin de la división entre arte y moda”. No puedo seguir el razonamiento. Los diseñadores siempre se “inspiraron” en el arte. Sobre todo cuando se les acaban las ideas.

La nota sigue dando unos ejemplos recontra trillados y citando más estupideces de Saulquin.

¿Por qué me tomo esta molestia? Porque las revistas de moda se agotan. Creo que deben ser las únicas. Intenten conseguir la Para Ti Colecciones 2 semanas después de haber salido. Por eso termino comprándola una vez al año. Y siempre me arrepiento de haberlo hecho. Pero por lo menos con las fotitos puedo copiar alguna ropa y ahorrarme unos mangos.

El resto, deplorable. Con razón después se piensan que las mujeres somos todas estúpidas.

miércoles, 8 de abril de 2009

Respuestas, respuestas

A la maravillosa gente que me deja comentarios le cuento que los leo a todos. Y me encanta lo que escriben. Si no contesto enseguida es porque mi FPI (Fantástico Proveedor de Internet. Casi como FPV ¿no? E igual de malo.) me brinda como mucho cuatro horas de internet diarios. Además, tengo que estar en casa justo en esas cuatro horas.




Pido disculpas, los comentarios serán contestados. Apenas me alcanza el tiempo para postear.
¡Qué dura es la vida del internauta!


Más de LAI

¡A bailar!

Estoy con sobredosis de Brian Setzer desde hace más de una semana.

¡Y soy feliz!

Bailen, bailen sin parar.

martes, 7 de abril de 2009

Esponjas rojas

Se lo dijo de golpe. Como un mazazo le cayó en la cabeza, en el corazón. Se quedó así, inmóvil, estupefacta. Las palabras retumbaban en su cerebro. Trataba ferozmente de entender, pero no podía. Su mirada impávida no traslucía su esfuerzo interior. “¿Todo bien, entonces?” Movió imperceptiblemente los hombros. Sentía como la cabeza se le había abierto en dos por el golpe. Como la sangre le chorreaba por el costado de la cara y por encima de los ojos. La vista se le nubló de rojo. Parpadeó y volvió a ver. “¿Estás bien?”

Entonces, cayó en la cuenta. Se sintió como esas esponjas de mar, las esponjas rojas, que si las empujás por una tela se despedazan en miles de trozos minúsculos. No me quiere más. Lo miró. A los ojos, a la cara, todo el cuerpo. Notó su mirada indiferente. Y, como la esponja una vez que pasó por la tela, volvieron a juntarse los miles de pedacitos, pero como un ente distinto. Con la sangre cayéndole por las mejillas logró decir:
– Sí, estoy bien.

¿Sólo el diablo se viste a la moda?



¿Por qué las mujeres tenemos una compulsión a comprar ropa, zapatos y carteras? Y la que lo niegue, es una flor de mentirosa. Aunque sea una hippie zaparrastrosa, se ahorra sus morlacos en el Ejército de Salvación. Y las modernas rebeldes se la gastan toda con los diseñadores de Palermo.

Nunca es suficiente, nunca es lo que realmente queríamos, nunca nos queda como suponíamos, se pasó de moda. Siempre hay una excusa para comprar más y más.

¡Y es FABULOSO! Abrir el placard y observar el tesoro. Acariciarlo. Probárselo, sólo para verlo puesto en nuestro cuerpo. Pensar en las infinitas combinaciones de las prendas y lo genial que van a quedar. Es un momento de intimidad absoluta: una mujer y su guardarropas.

Ver esos zapatos en la vidriera y darse cuenta que nuestra vida no tiene sentido sin ellos. ¡Y la cartera! Esa cartera que te transforma en la mujer perfecta, que a su vez te transforma en una mujer feliz. Porque te ves bien, espléndida, encantadora.

El final de "El diablo viste a la moda" es una vil mentira. Si todas nos pudiéramos vestir de D&G, haríamos lo que fuera.
Las fotos son de Isaac Mizrahi para la temporada otoño-invierno 2009-2010. Es un diseñador fantástico.

lunes, 6 de abril de 2009

¿con aceituna o paragüitas de papel?

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Gran Torino II

¿Dónde está el espíritu nacional? ¿Dónde? ¡Nadie está defiendo el orgullo del Toro!
(Y nadie está votando tampoco).

domingo, 5 de abril de 2009

Gran Torino




















sábado, 4 de abril de 2009


Me lo había presentado la hija de la madrina de mi hermana.
Todos querían consolar mi orfandad paterna y nada mejor que un nuevo candidato.
Como siempre, dije que si.
No es cosa de andar despreciando caballeros.
En esa época tarbajaba en Moreno y salía tarde del job.
Tomé el tren a eso de las once media (si estaría necesitada) y llegué a Once a las doce y media.
El caballero en cuestión estaba esperándome.
Me volví a preguntar por enésima vez porque agarraba viaje con las citas a ciegas.
1.60 mts, patas muy cortas, torso de Johnny Bravo, actitud: afortunada vos que me estás conociendo.
Todavía no se por qué extraña razón no pegué media vuelta y me volví al Sarmiento de medianoche.
Hola.
Hola. ¿Todo bien?
Sí.
¿Vamos a tomar algo?
Dale.
Sótano de su bulo, al lado de su casa.
Performance muy interesante.

Dos meses de citas en el sótano: la chica vestida de femme fatale, portaligas y escote importante. Mini ínfima.
Pasamos por casa primero así conocés a mis viejos. Además está mi hermana.
Hubiera deseado que un bache gigante se abriera ahí mismo y me tragara.
Conocí a todos, incluso al schnauzer llamado Lenny (por Kravitz, no por el amigo de Homero).
Vuelta al sótano.
Compensación: vimos "El tigre y el dragón". Lloré otra vez.
Continuaron las performances interesantes.
Pero la familia y el falcon bordó (sí, tenía un Falcon bordó che, no se rían) acechaban por ahí.
Break.
Se mira al espejo. Se adora son los ojos. Se relame en su propia belleza, construida por años de gimansio.
¿Qué te hubiera gustado ser?
Chan.
No se, antropóloga o DJ.
A mí me gusta ser abogado (¿qué otra cosa podía ser?) pero mi vocación frustada es ser patovica.
Lluvia de chanes.
¡Y se estaba mirando al espejo!

Fade out.

Paseo en falcon por la autopista.
Yo cada vez más desmotivada.
¿Cuántos hijos te gustaría tener?
Aducí circunstancias familiares adversas.
Insistencia de su parte, declaraciones de amor.

¿Por qué siempre me agarro los peores?

Los mosquitos hembra son los que pican


Con la sangre alimentan a los huevos.

Cuidense, machos. Que les pegamos el dengue.

viernes, 3 de abril de 2009

No se pierdan este estreno

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Hinchazón


Internet va y viene.

Como las olas.

Como la plata no, que sólo se va. Especialmente cuando le pago a mi FPI (Fantástico Proveedor de Internet).

Ayer una amiga me recordó una frase de San Agustín que, además de ser un filósofo y otras cosas más, también tenía virtudes como crítico político:

"La soberbia no es grandeza, sino hinchazón; y lo que está hinchado parece
grande pero no está sano".
Ahora, ¿cómo hizo para saber que los Kirchner iban a hacerse con el gobierno? ¿No tendría dotes de vidente y como era de la iglesia no dijo nada?

La foto es de: The Sartorialist

jueves, 2 de abril de 2009

¡Basta de Alfonsin!


Todo bien con la pena y mitificación, pero ya van 2 días completos de lo mismo.

No importa que hoy se conmemore la guerra de Malvinas, que a la selección de Maradona la golearan mal, ni que Carmen Barbieri denuncie ante el INADI que la discriminan.

Sólo Alfonsín y un montón de gente llorando.

Espero que por lo menos sirva para algo. Por suerte habían adelantado las elecciones.

¿Vieron, che? No hay mal que por bien no venga.

Vinificación


La clave de la vinificación es un proceso natural llamado fermentación, a través del cual los azúcares contenidos en la uvas se transforman en alcohol. Esta reacción es posible gracias a las levaduras, microorganismos que se encargan de llevar a cabo dicha metamorfosis.

Me gustan el malbec, el cabernet frank y el viognier.

Me encanta el vino.

Viejos son los trapos

A los 34 decidí que quería volver a estudiar y comencé un profesorado. Después de dar muchas vueltas vocacionales, finalmente descubrí que me gusta enseñar.

A los 34 años, entonces, tengo las cosas un poco más claras que a los 18. También tengo más conciencia de lo que estudio y aprendo. Y además, no me pueden vender los buzones que me querían vender cuando era más chica.



Paradoja: ahora casi no tengo tiempo de estudiar porque tengo que trabajar y otras responsabilidades que me insumen energía. También hay montón de cosas que me encanta hacer que, a su vez, requieren tiempo.
Pequeña disyuntiva, gran esfuerzo.


Ya me verán en las aulas saying 'Good morning!'

¡Qué buen libro!



PRÓLOGO
21 DE FEBRERO DE 1950
Un motel abandonado en las colinas de San Bernardino; Buzz Meeks se registró allí con noventa y cuatro mil dólares, nueve kilos de heroína de gran pureza, una escopeta calibre 10, un 38 especial, una automática 45 y una navaja que le había comprado a un mexicano en la frontera, antes de ver el coche aparcado al otro lado: matones de Mickey Cohen en un coche sin insignias de la policía de Los Ángeles, polizontes de Tijuana esperando para hacer contrabando con parte de sus mercancías y arrojar su cadáver al río San Isidro.

Comienzo de L.A. Confidential de James Ellroy. ¿Cómo hacer para no seguir leyendo?

¿Bailan?


Yo bailo en el living de mi casa. Corro los muebles para hacer espacio y bailo. Empiezo casi siempre con música disco y termino invariablemente con No mercy for swine de Cherry Poppin' Daddies (que es el tema más rápido que tengo). Ahí llega el clímax de felicidad. Luego vuelvo a acomodar los muebles y me ducho. El día se me soluciona.


Dicen que bailar es un buen ejercicio físico. Más bien creo que es un fantástico ejercicio espiritual. Es como un rito liberador. De repente, estoy en comunión con la música de una manera corporal.

La mente se deja llevar por el ritmo y le ordena al cuerpo hacer cosas irracionales pero hermosas.


Uno es otro cuando baila, es como una representación de uno mismo.

Hay que saludarse




Soy una ferviente defensora del saludo. Por una cuestión de costumbre y cortesía natural (que justificadamente puedo perder), saludo a todo el mundo. A los colectiveros, al boletero del tren, al de la cabina de peaje, a los recepcionistas, ¡hasta a los telemarketers!. En fin, a toda persona con la que me relaciono. Es más, le pongo tanta onda que además sonrío verdaderamente.

También soy quejosa (peso a lo que puse en el post anterior), además de levemente antisocial. Y últimamente tiendo a estar un poco enojada.

Hay un lugar en el cual nunca saludo: en los ascensores. Quizás por timidez, o por el hecho de estar atrapada junto con las otras personas. Aunque soy consciente de que debería, ya que entro a un lugar donde hay gente. Sin embargo, no lo hago. Pero el el otro día me pasó algo que me hizo sentir muy bien.

En un edificio del centro porteño, subo al ascensor. En la próxima parada, suben un señor y una chica. El señor dice amablemente:
-Buenas tardes.
Yo le respondo:
-Hola -(tiendo a ser medio informal).
Al rato el señor me dice:
-La felicito por saludar.
Me lo quedo mirando sorprendida:
-Usted me saludó y yo le tengo que responder el saludo.
-No se crea -me retruca-. Estoy haciendo una encuesta. Usted es la primera persona que me saluda y ya me subí a cuatro ascensores con gente. Pero nadie me saludó.
Luego se generó una conversación trivial de ascensor de un minuto y medio.
Al bajar nos despedimos los tres.
Nos habíamos conocido.
Salí del edificio contenta porque la incomodidad del viaje en ascensor se había transformado en un rato muy ameno. Además, había conocido a dos personas. Y, no lo niego, me gustó que me felicitaran.
Me di cuenta de que hay que estar menos enojado, más amable y bien dispuesto. Ese episodio me alegró el día. Hasta diría que cambió mi manía del enojo por default.

Ahora me enojo, sólo cuando me hacen enojar. Y aún así, trato de evitarlo. Estoy determinada a ser una persona más feliz.

Conexiones


No quiero ser quejosa, pero recién vuelvo a tener conexión de internet y no se por cuánto tiempo. ¿Adivinen cuál es mi fantástico proveedor?


¡Sí! El que empieza con S, sigue P y después una E más otra E, continuando con una D y finalizando con una Y.