martes, 1 de diciembre de 2009

Encuesta de cine: Vampiros buenos (!?)



Me encantan las de vampiros, pero últimamente me están tirando abajo el personaje. De un tiempo a esta parte se me volvieron buenos y quieren a los humanos no sólo para chuparles la sangre. Quizás se deba a que otros no estén chupando la sangre… y no son precisamente vampiros.

Opción 1: Blade (de Stephen Norrington). Adaptación de comic, con Wesley para chuparse los dedos.

Opción 2: Underworld (de Len Wiseman). Lindos fx. Vampiros + hombres lobo. Wow!

Opción 3: Twilight (de Catherine Harwicke (who?)). Y bue...

You should pick just one.

Arte vs. oficio


Podés amasar harina, agua y huevos. Te salen una pastas sensacionales.
Podés amasar arcilla y salen maravillas.


La "Anguila espinal" es de Sebastián Hernández.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Carta de amor N° 633


Te ví por primera vez y me gustaste.
Te hablé por primera vez y me encantaste.
Te conocí y me emamoré de vos.
Ahora mi vida es mejor. Más satisfactoria y completa.
Vos eras lo que me faltaba para ser feliz.
Quiero estar con vos a toda hora, como quinceañera; te extraño todo el tiempo. Y me encanta sentir todo esto.

Pensé que algo así no iba a volver a suceder. Sin embargo, acá estoy, muriéndome de amor por vos.

Sólo quería decírtelo.



La imagen es de Conrad Roset.

Noviembre


Estaba en caída libre y remonté vuelo. Encontré un flujo de aire y me dejo llevar por él.

Las brisas cálidas de verano me sientan bien, el sol ilumina todos mis rincones.

Cliché ¿no?

So what?



La imagen es de Susana Bonet

sábado, 10 de octubre de 2009

Caconio


Caconio ya no está conmigo.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Incesante parloteo


Las botas siempre me las dejo puestas. Las medias de liga también. A veces la ropa interior también se queda. Un poco de dificultad puede ser entretenida. La lluvia me corre el rimel. El pelo se me pega a la cara. La punta de mis botas de clava en el barro mientras se me ensucian las medias en la parte de las rodillas. Ya no estás arriba mío.


¿Querés que me calle de una vez? Fuck me then. A menos que te gusten las cosas que te digo.

Carta de amor N° 425

Posiblemente hoy o mañana vaya al cine a ver la película en cuestión. Estuve escasa de tiempo, pero no lo dilataré más. Después de Drag me to hell necesito emociones fuertes.

Ahora que lo pienso, lo único que logra emocionarme es el cine. O la música. Con la peli de Sam Raimi salí exaltada de la sala. Y cada vez que escucho 505 de Arctic Monkeys, viajo a otros lados mejores. A mí me tienen que golpear muy fuerte la rodilla para que reaccione. Ya ni el sexo me provoca demasiado. Y en mi persona eso es mucho decir. Me asusta perder la sensibilidad hasta de los estímulos físicos.

¿Nuestro amor virtual ya no es invencible? ¿Ha bajado los brazos? ¿Acaso no necesitamos, los dos, emociones? Apuesto a que podemos emocionarnos. ¿Usted no?

Es la una y media de la tarde. Estoy tomando una Cunnington mientras se descongela el estofado. Se que estarás trabajando. Me tienta pasar por la librería y verte. Pero no lo voy a hacer. Quiero escribirte. Quiero imaginarte. Quiero escucharte a través de tus palabras.

No puedo mandarte sólo un beso. No es mi estilo. Te mando doce besos. De todo tipo para que los distribuyas de la manera más creativa que se te ocurra. No son tantos. No los desperdicies.

martes, 29 de septiembre de 2009

No way


Una amiga me lo pasó por el msn porque “vive por tu zona”. Ja.

Chico del barrio. Chat va, chat viene. Bajista. Uy. Reconozco cierta debilidad por los músicos de poca monta, o aspirantes a tales. El muchacho era educadito, nada de cosas zarpadas, todo muy “quiero que seamos amigos”. ¿Qué le iba a decir? ¿Que no? Vamos para adelante.

Cena en casa de una amiga. Veo su laptop. No me resisto. El msn me llama. Empezamos a chatear a las diez y media de la noche y terminamos a las seis de la mañana. Evidentemente, no teníamos grandes planes para un sábado a la noche. Quedamos en que venía a mi casa al día siguiente. Debo reconocer que con este chiquillo (era más joven, obviamente, como me gustan a mí) había generado ciertas expectativas. Pero de la pantalla a la vida real hay abismos.

17.30. Puntual como poca gente. Cute boy. Barbita de músico. Gorrita de músico. Remera de músico.

“Traje las pelis que te dije”.

“Buenísmo”.

Pusimos la película después de charlar un rato. Peli divertida y charla muuuy amena. Cada comentario nos acercábamos más.

“¿Te molesta que me siente tan cerca tuyo?” dice con cierto dejo de timidez.

Sonrío, invitadora.

“No.”

“¿Y si te beso?”

“Tampoco.”

Polvo de estrellas: cuatro unidades. Muy bien por el chico.

Más tarde pedimos una pizza con coca. El joven no quería tomar alcohol. Ni vino. Oh, oh. Vamos a hacer de cuenta que aquí no pasó nada. Llega la pizza y le doy plata, convencida de que después de ahorrarle el telo y brindarle un placer supremo, la iba a rechazar. Pero no. El muy rata agarró la guita, puso un poco más y bajó a buscar la pizza. Yo estaba descalza y no tenía ganas de salir.

Comimos, mientras terminábamos de ver otro film. Yo estaba muy cansada y quería dormir. Lo invité (no aprendo más) a quedarse pero adujo algunas excusas y se fue.

Hubo intentos de comunicación posteriores. Pero se quedó sin crédito en el teléfono y no le compraba una tarjeta.

NO hago más beneficencia. Para eso está Cáritas. Además, necesito cambiar el auto.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Del msn


Natalia, la capricorniana alegre dice:
Tengo la casa llena de vaquitas de San Antonio

N dice:
suerteeeeee

Natalia, la capricorniana alegre dice:
Vienen con el viento

Natalia, la capricorniana alegre dice:
Me dan miedo los insectos


La imagen es de Böhringer Friedrich

Carta de amor N° 115


No puedo creer lo que me pasa. Nunca pensé que volvería a sentir esto. Un sentimiento tan… cómo será que no encuentro las palabras. Este deseo incontrolable de tenerte a mi lado. La necesidad urgente de tocarte, de besarte.

Y cada vez que tenemos sexo… ¡Dios! El recuerdo queda filmado en mi cabeza, como tatuado en mi piel. Es embriagador. Y como un alcohólico no puedo esperar a tenerte otra vez.

Te extraño tanto que siento que me desgarro por dentro. Me doy cuenta de que no puedo estar lejos tuyo.

Cuando escucho tu voz en el teléfono mi corazón se detiene, mi respiración también. Todo mi cuerpo se concentra en los oídos para captar cada sonido, cada vibración de tu voz. Tus palabras dulces me enloquecen. Quiero que estés acá conmigo, o estar allá con vos. Haría cualquier cosa por verte.

Se que volvés pronto, pero no me aguanto. Te extraño demasiado.

Cazador


Noche de eléctrónica. De las de antes. Buena música, poca gente. Having fun acosando a Sharly de los DDT que cada vez que me veía se ponía pálido.

Yo bailaba feliz y sacada, como siempre, con mi corsetito de vinílico negro, mis botas de plataforma y mis infaltables medias de red. Entre tanto baile y alegría termino bailando frente a un joven. Cute boy. También se lo veía feliz a juzgar por la preciosa sonrisa en su rostro. Tuvimos esa conexión que tienen los que bailan frente a la cabina del DJ toda la noche.

Tanto salto y jolgorio me agotan un poco. Me siento en unas gradas y al rato se acerca y me ofrece cerveza (¡con esa sonrisa!). Beso. Más besos. Second base.

Mis amigos reclaman: time to leave.

“No tengo teléfono”.

Por supuesto.

“Vení para mi casa directamente”.

Oh.

“Tomá”.

Y me da ¡un silbato! Sí. De plástico verde y amarillo. Acepto y lo miro con cierta confusión.

“No anda el timbre. Tocá el silbato y bajo abrirte.”

La sonrisa de Colgate, la sensación de sus manos hábiles aún en mi cuerpo…

“Ok”.

El chico en cuestión vivía en un sexto piso en Montevideo entre Lavalle y Tucumán.

Escena: día de semana, tres de la tarde, un mundo de gente. Yo, paradita en la vereda de enfrente con el silbato en la mano.

No soy una persona que se amilane fácilmente ni le tengo miedo al ridículo, pero de vez en cuando tengo momentos de lucidez. Ese fue uno de esos.

Decido chamuyarme al portero para que me deje entrar al building a fuerza de sonrisas y extrema simpatía. Al buen señor no le caían muy bien “los que viven en ese departamento”, pero finalmente me dejó pasar.

La puerta del departamento tenía un cartón en vez del vidrio correspondiente. Me entró la sospecha de que eran ocupas. Seguí adelante (ustedes no habían visto esa sonrisa) y golpeé la parte de madera de la puerta.

Se abre un poco el cartón y se asoma el chico.

“Hola”.

Saca la mano por el hueco del cartón y abre la puerta desde afuera.

“No se abre desde adentro” explica ante mi mirada.

Contra el sentido común, entro al lugar.

Adentro. Vivían entre cuatro y cinco personas. Caos total. Una sola lamparita viajaba de cuarto en cuarto para iluminar la estancia. Mucho desorden y otras cosas.

Dejo que la sonrisa que ilumina más que la lamparita me guíe. El chico cumple con lo que sus manos habían prometido y más. Fuma su marihuana que yo rechazo cortésmente. Nueva ronda.

Hora de irse. Oscurecía y ya no se veía mucho dentro de la habitación. La lamparita estaba en el living.

“Te llamo y arreglamos”.

Claro…

“Ok”.

Llamó, nomás. Arreglamos. Fui. Y me hice amiga de la otra gente que vivía ahí mientras esperaba que el niño llegara (los juegos de rol le hacían perder la noción del tiempo). También ahí descubrí las historietas de Cazador, lo más importante de esta maravillosa experiencia.



Cazador, creado por Jorge Lucas, Ariel Olivetti, Mauro Cascioli y Claudio Ramirez

Fun, fun, fun

La furia de las pestes



"Entonces sintió, profunda en el estómago, la herida tajante. Cayó de rodillas. Había dejado que se desparramara el azúcar, y el recuerdo del hambre crecía sobre el valle con la furia de las pestes."

Del cuento "La furia de las pestes" del libro "Pájaros en la boca" de Samanta Schweblin.

Absolute fun


G. I. Joe: The Rise of Cobra= Team America + Star Wars

miércoles, 26 de agosto de 2009

Rápida y .... ¿furiosa?


Mejor momento para tener sexo: después de manejar.

Wow!

Hoy te toca. Disfrutalo.

¡Qué país tan chévere!



"Pero dejando el caso Maradona de lado, para el matrimonio, que decidió entregar $ 600 millones anuales a los clubes de fútbol, ni siquiera es un tema la violencia en ese deporte ni las multifunciones que cumplen los barrabravas. Hasta donde se sabe, no hubo ninguna exigencia del matrimonio a los clubes para, en conjunto con el Estado, desterrar la infinidad de casos de violencia que suele haber en el fútbol. ¿Será que, en un futuro no muy lejano, los barrabravas deberán cumplir con la función de fuerza de choque en caso de necesidad?"
(Cachanosky dixit)

Si seguimos así, nuestro famoso "che" va terminar siendo reemplazado por el también famoso (pero no nuestro) "chévere".

Si ya tenemos a San Martín, el más grande de todos, ¿qué necesidad tenemos de "bolivarianizar" (inventate un neologismo) Argentina? Acotación al margen: Bolívar es un grande también. El pobre hombre no tiene cómo defenderse del muchacho Chávez y se excesiva verborragia.

Y encima ahora se permite narcotizar a la población legalmente... Pan y circo, drogas y fútbol. ¿No hemos avanzado ni un ápice?


La imagen fue vista en Photobucket

domingo, 23 de agosto de 2009

Carta de amor N° 221


Maldigo la hora en que te conocí. Siento que ya no tengo el control de mi persona. No importa lo mal que me trates o cuánto me desprecies. No puedo dejar de volver a vos.

Me dije cien veces que esa iba a ser la última visita que te iba a hacer. Nunca cumplo mi palabra. Y vuelvo nuevamente. ¡Encima te tengo que visitar! Porque no sos capaz de mover un dedo por mí.

Por alguna razón completamente extraña y misteriosa (si lo pienso fríamente no tenés una a favor) no puedo dejar de pensar en vos. Todas las demás personas que conozco no te llegan a los talones. No puedo evitar compararlas con vos todo el tiempo. Salen todos perdiendo.

Y ahora estoy acá, después de tres meses de hacer un esfuerzo fenomenal para negarme, pidiéndote que me dejes entrar a tu departamento una vez más. Ya no me importa nada, excepto que me toques, me manosées y que me hagas sentir las cosas que sólo vos me hacés sentir.

Qué le voy a hacer, soy tu puta. Y te extraño.


La musa es de Conrad Roset.

viernes, 21 de agosto de 2009

¿Ya pidieron rescate?


¿Alguien me puede explicar cómo se secuestra un gol?

Esta bien que yo no cace una de fútbol, pero sospecho que eso no tiene nada que ver.

Evidentemente nuestra Reina tiene acceso a ciertos conocimientos que están nos están vedados. Por eso es nuestra reina. ¿O no?

Drag me to hell and never let me come back... I enjoy you


Sam Raimi: MAESTRO.


El poster es de Fiona Staples.

Carta de amor N°1


Tantos años pasaron, pero nunca me olvidé de vos. Hubo otras personas y algún amor, pero por alguna razón, tu recuerdo siempre estuvo conmigo. Y ahora que nos volvemos a encontrar, esos recuerdos se vuelven una realidad abrumadora.

¿Puede ser esto? ¿Puede ser que estos sentimientos sean tan fuertes? Como si no hubiera pasado un solo día. Cada vez que te veo siento algo tan difícil de explicar. Por momentos, ni yo lo puedo creer. Cuando te miro a los ojos, mi corazón salta, literalmente, adentro de mi cuerpo. Lo siento moverse de un lado a otro. Hasta me da la sensación de las demás personas se darán cuenta, como si sufriera alguna clase se espasmo.

Es que la emoción es indomable. Te acercás a mí y siento tu perfume, tu olor. Y cada fibra de mis ser se rinde a él. Tus labios me rozan y se eriza toda mi anatomía. Sólo quiero tocarte. Que mis dedos estén en contacto con tu persona, aunque sea a través de la ropa. Toda cercanía a tu cuerpo me hace feliz.

Cuando estoy con vos me doy cuenta de que no puedo vivir sin tu hermosa personita. Que mi vida perdería el sentido que tiene.

Te extraño

jueves, 6 de agosto de 2009

I want my house back!!!!


Anoche salí del trabajo fulminada y terminé corriendo una picada con una F100 con 3 pendejos adentro desde Parque Centenario hasta Juan B. Justo y Gallardo. Eso sí, las 22.30 ya estaba en casita.

¿Puede haber algo más patético?

Y lo peor es que me ganaron.

Hijos de puta.

jueves, 16 de julio de 2009

Delivery


Apreció por internet. Mail va, mail viene. Pasamos al msn. Iba todo muy “amistoso” hasta que la conversación subió de tono. De ahí al teléfono sólo pasó un rato. A mí se me daba muy bien eso de la hot line. Surgió entonces la necesidad de concretar todo lo hablado por teléfono, que resultaba muy interesante.

“Vení a casa” ordenó.

“¿Con medias de liga?” propuse.

“¡Sí!” se entusiasmó, “y sin ropa interior”.

“Bueno”.

“Tocá el timbre y subí”.

Vestidito blanco, ajustado, con estampado de flores pequeñas en rojo y negro. Escote generoso. Medias de red (de liga, obviamente como habíamos acordado) y zapatos de taco. Camperita de cuero. “Cuando salgas del ascensor te ataco” había prometido su voz sensual en el teléfono. Y cumplió con la promesa en la oscuridad del pasillo.

Excelente el desempeño del muchacho. “Manos mágicas” terminó siendo su apodo.

Hubo varios encuentros muuuy interesantes. Un día estábamos en plena sesión de tarde y suena el portero. Era del delivery de Mc Donald’s, del cual nos habíamos olvidado por completo.

“Atendelo vos”.

“Esperá que me visto”

“No, así cómo estás”.

“¿Desnuda?”

“Así como estás”.

Demás está decir que me costaba un poco decirle que no al chico.

“Está bien”.

Dos minutos más tarde, suena el timbre. Abro la puerta con toda mi anatomía a la vista. El chico de la gorra roja se quedó duro, con la boca abierta.

“Hola” le sonrío.

Nada. Boca todavía abierta. Lindo chico.

“¿Querés pasar?”

Nada.

Me río.

“¿Cuánto es?” y me acerco un paso.

Reacción lenta.

“Cincuenta y cinco pesos” casi es un tartamudeo.

Mi chico tira el dinero al piso para que yo tenga que agacharme, de espaldas, para recogerlo. Lo hago. El Mc Donald’s boy no dice nada. Le doy el dinero, lo toma y se queda mirándome.

“¿Me das la comida?”

“Si”

Lo ayudo, pobrecito, a abrir la caja que contiene nuestras hamburguesas tibias. Rozo su mano y me gusta.

“¿Seguro que no querés pasar?” le sonrío.

Los sundaes caen al piso mientras los saca. Lo ayudo a levantarlos y noto que su mano tiembla mientras mira mi entrepierna.

Nos paramos y le susurro:

“Gracias”.

Le sonrió nuevamente y cierro la puerta.

Mi chico se ríe, casi orgulloso, y me lleva de nuevo a la cama.

Las hamburguesas frías son horribles y los sundaes calientes incomibles.

miércoles, 15 de julio de 2009

Audi


Frente a la chica y el chico pasa un Audi A4, flamante, patente que comienza con I.
La chica dice, mientras lo sigue con la mirada:
"¡Cómo me gusta ese auto!"

Los ojos del chico van del automóvil a la chica, y le dice:

"Pero con lo bien que cogés vos, si cobraras podrías tener uno."

Ella lo mira durante un momento y pregunta:

"¿En serio?"

"Por supuesto"

Ella se vuelve en dirección al auto que ya está lejos.

"Haberlo sabido antes..."

Canciones de amor

"Algún día estaremos muertos y, aunque ya no importe, ¿quién nos cantará canciones de amor?"

Mijail Gorvachov, que le grabó un disco de canciones de amor a su mujer que murió de leucemia.


La imagen es de Aurora Susino

sábado, 27 de junio de 2009

Hackeando el correo de R que conoció a F por internet (Parte 3)


Día 18
Ya estoy en Suecia, hecho mierda, obvio. No es así como vos lo decís. Te llamé todo el día. Te deje 2 o 3 mensajes.
No te seguí. Como no te podía ubicar, me fui para Sanchez de Loria y Rivadavia por si te ubicaba en esa zona y, de casualidad, buscando asiento, te encontré en el subte. No tengas miedo de nada. Eso es lo último que deseo. Te quiero de verdad.
No soy como los demás. Ya te vas a dar cuenta. Si pensás que así me podés sacar de encima estás equivocada. Aún cuando no te vea más voy a pensar siempre en vos.
Tenés derecho a hacer lo que quieras, pero decímelo. Prefiero que me revientes con un mail como este y no estar en bolas sin saber que hacer.
Habíamos quedado el jueves a la noche en salir y encontrarnos a la misma hora. Te llame todo el día. Escucha los mensajes.
A pesar de todo lo feo, al menos te vi.
Te quiero mucho
F

Día 18
Me olvide de decirte algunas cositas:
Ayer, si es por el sábado, me comuniqué con vos. Fijate que te dejé un mensaje. Después tomé el avión. No pude llamarte más hasta ahora (tuve 18 horas de viaje con el transfer).
No me interesa otra mujer que no seas vos. Fui un pelotudo al decirte eso de las suecas, lo admito. Además de no ser verdad, fue un exceso de pelotudismo masculino. Ahora estoy solo en el hotel y no tengo ganas de nada, salvo de estar con vos.
Estoy "enfermo" de vos.
HACE RATO QUE NO SENTIA CELOS, MAXIME QUE NO SOY CELOSO.
No te seguí. Pensé que me habías esperado en Piedras. Por eso iba en taxi, pero como se demoraba me bajé y me subí al subte. Ni me imaginé que ibas a estar con otro tipo.
No te busqué en el subte. Te busco siempre y en todos lados. Es algo inexplicable. En Neuquén te buscaba y acá, en Estocolmo, salgo a caminar a ver si te veo.
Voy a adelantar la vuelta. Así no puedo seguir.
Disculpame si te traigo algún tipo de problema. No es mi intención. Va más allá de mi mente.
Te extranio mucho (acá no hay enie).
SOY TUYO PARA SIEMPRE
tu F

Día 18
No resulté como el resto de los tipos. No me puedo dormir. Maniana temprano tengo que ir a trabajar y no tengo ganas de nada. Ni siquiera cene. Jamás me imagine que me ibas a dejar así. Yo también puedo enamorarme de vos.
Te extranio
tu F


Día 19
Cuando regrese te daré todos mis teléfonos. Estoy de acuerdo con lo de los mensajes. Lo que sucede es que cuando no te puedo ubicar al menos quiero que sepas que intente llamarte.
¿No habíamos quedado en salir el viernes? Por lo menos no fuiste tajante en decir que no íbamos a vernos el viernes. Yo acepto que te cancelé el martes y di la cara. Y te aclaré que yo había postergado un día para poder verte.
Aunque no lo creas lo que más me interesa es abrazarte. Fue hermoso como nos conocimos y todo lo que pasó. Ahora tendremos que remarla. Pero estoy dispuesto. Ya sos parte mía, te lo había advertido. Aunque se que no me creés.
Lo de mi situación personal es un tema, lo se. No se yo cómo salir, me imagino vos.
Te pido sinceras disculpas si en algún momento te hago sentir mal.
Al menos, de todo rescato que sentí celos. Si no me importaras ya te hubiera mandado a la mierda y realmente no puedo.
Te quiero.
tu F

Día 20
Ya te contesté esas preguntas varias veces. Trabajo en una oficina en la zona de Tribunales y mi situaciåon matrimonial es un quilombo. Incluso antes de conocerte te dije que era "inestable".
No estoy teniendo diversión con nadie. Lo que paso el viernes pasado me mató, me saco las ganas de todo.
Hay algo que me asustó de vos: la frialdad con la que manejaste todo. No se te movió ni un ápice del cuerpo al verme. Es más, pensé que no me habías reconocido. Pero ya está. Miraré para adelante.
Vamos a tener algo bueno. No puedo estar sin vos. Si no querés que sea tu novio, al menos dejame ser tu amante.
Te extranio.
Besos
tu F

Día 22
¿Por qué no me respondés? Ya te conteste las tres preguntas, ni te imaginás lo que es estar tan lejos y sin vos.
No pensé que esto iba a ser así. Lo que te pido es que no me enganies. Seamos frontales.
Besos.
Te extranio.
tuyo F

viernes, 26 de junio de 2009

Gatos asesinos.

¡Mis gatos me quieren matar como los del cuento!

Averiguen acá si el de ustedes también.

jueves, 25 de junio de 2009

I'm kind of sad...


Me quedo con lo mejor y lo único: su magistral música.

Hackeando el correo de R que conoció a F por internet (Parte 2)


Día 7
No seas boluda. Estuve de reunión hasta recién, y sigo hasta las 20 hs. Con esto de los 3 días fuera de BA se me generó un quilombo increíble.
Desde que corté con vos estoy fuera de la oficina. Veo si te puedo llamar después. Pero no te confundas, soy el que conociste. Es más, a mis chicos aún no los veo desde el domingo porque no tuve tiempo (imaginate lo que deben pensar ellos, y con razón...)
Miss u (and sorry again)
F

Día 8
Lo que pasa es que como se hizo tarde y no llegaba la niñera se los llevo por orden de la madre.

Día 8
Te llamo más tarde, quedate tranquila. Tengo 2 días muy enquilombados. No hice nada de lo que pensaba. En cualquier momento estallo.
Vamos a tener algo muy bueno. Sos única, nunca había vivido algo similar.
Miss u
F

Día 9
Estuve hasta las 4 reunido. Recién termino. Mi jefe se fue. Aún no vi a los chicos desde la semana pasada. Les prometí que me los llevaba el finde a algún lado, porque la semana que viene vuelo a Europa.
NO saques conclusiones apresuradas y equivocadas. Me encantas, toda. Y quiero que nos sigamos viendo. Esta semana fue medio excepcional, por lo nuestro que trastocó todos mis planes (por suerte!), y por el laburo que se me atraso en la misma semana en la que mi jefe se iba.
No hice nada de lo que tenía planeado. Lo que más me apena es no haberte visto otra vez.
Ni pienses en que me voy a ir de tu lado!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Tengo algunas complicaciones laborales que voy a contar cuando te vea la semana que viene.
Miss u always
tu F

Mañana de invierno


Sonó el despertador a las seis y media. María Victoria estiró la mano como todos los días y lo apagó antes de abrir los ojos. Acarició a Juan para despertarlo. Él se dio vuelta y le devolvió la caricia. Ella prendió el velador y se levantó. Hacía mucho frío. Toda la semana había sido helada y costaba más levantarse tan temprano.

Fue hasta el baño y se lavó la cara. Y mientras Juan se bañaba ella preparó el desayuno. Habían adquirido la costumbre de tomar capuccino instantáneo con galletitas de chocolate. A los dos les encantaban.

Volvió a la habitación. Prendió la radio para escuchar el pronóstico que ya conocía: era invierno. Un día más. De fondo se escuchaba la ducha de Juan. Se va a morir de frío, pensó. Iba a tratar de convencerlo de que se secara el pelo como todos los días y él se iba a negar. Como todos los días.

Buscó en el placard qué ponerse. Pero no tenía ganas de pensar. Decidió ponerse la misma ropa que el día anterior. Con cambiar el sweater alcanzaba. Se vistió en un santiamén y fue hasta el comedor a preparar la mesa. Cuando Juan saliera del baño ella entraría a maquillarse en cinco minutos. Tiempo record del cual estaba orgullosa.

Juan salió tiritando. ¿Prendiste la estufa? Sí, pero hace dos grados. Siguió su apresurado camino hacia la habitación par vestirse. Secate el pelo, le dijo desde la mesa. No, no hace falta. Te vas a enfermar. Parecía un deja vu. No te preocupes. Si voy en el auto. Prendo la calefacción y listo. Definitivamente, era un deja vu.

Volvió vestido y sentó con ella. Tomaron el capuccino caliente y se reconfortaron. Se sonrieron mutuamente. María Victoria pensó que eran felices. Yo me llevo el Ka, dijo. Ya lo se, le dijo Juan todavía sonriente, si te encanta. Chiche nuevo, respondió ella comiendo una galletita.

Terminaron el desayuno organizando las cosas del día. Cada uno tomó sus cosas y abrigos y bajaron hasta la cochera. Se despidieron con un beso en los labios, sabiendo que se mantendrían en contacto a pesar de sus obligaciones diarias.

Juan se fue en el Gol y María Victoria se subió al flamante Ka. Era un auto usado, pero era su auto nuevo. Ahora podían ir los dos en auto al trabajo todos los días, sin tener que turnárselo.

Su marido salió primero y ella lo siguió. En la esquina sus caminos se separaban y se saludaron con el clásico bocinazo.

María Victoria giró a la izquierda y avanzó.

Dos cuadras más adelante…

No la vio venir. Sólo supo que la moto apareció en la trompa de su auto. Sólo vio volar por el aire a sus dos ocupantes. Sólo atinó a frenar y bajarse del auto para ver qué había sucedido.

Se sentía como en una nube. El paragolpes del auto había quedado destruido. Como el cuello del conductor de la moto que estaba tirado en el piso en una posición imposible. El acompañante gritaba.

Los otros autos frenaban. Algunos empezaron a llamar a la ambulancia.

María Victoria sacó su celular y llamó a Juan. El teléfono estaba apagado.

Llegó la ambulancia. Luego la policía.

Intentó otra vez con el teléfono. Esta vez estaba prendido. Juan atendió.

– ¿Juan?

– Si, Mavi. ¿Qué pasa?

– Maté a un tipo, Juan.

Vomi




¿Cómo se puede hacer para tipear con el gato colgado de los brazos?

¡Uf!

Hackeando el correo de R que conoció a F por internet (Parte 1)


Día 1
La persona a la que vos le mandaste el guiño, lo que pasa es que no estoy suscripto a ese sitio y no te puedo responder. Por eso te mande el mail "a ciegas", es decir, sin saber cual era el tuyo. Acerté!!!
Bueno, un gusto en conocerte. Espero que nos podamos ver pronto.
Beso
F
PD: te felicito por tu especial belleza.

Día 2
¿No te gustó que te haya encontrado? Tu mail lo saqué de mi imaginación, porque no es el que tenés en el sitio.
Te advierto que soy horrible, pero te mando la foto igual. “Analizá" la foto y después seguimos.
Vivo en Buenos Aires, pero ahora estoy afuera. Regreso el miércoles a la jungla de cemento.
Beso
F

Día 3
No tengo muchas fotos, no uso cámara.
Casi sin conocerte, de vos me encantan 2 cosas:
1) Estas siempre en internet, lo cual hace que nos podamos comunicar bastante seguido.
2) La otra es obvia (tu rostro).
Vos no tenés que ser objetiva, sino imparcial. Te hago muy subjetiva, con opiniones propias y fundadas.
¿Qué hago? Muchas cosas, como vos, pero básicamente me dedico a la Abogacía y viajo por el mundo debido a seminarios, congresos, y también vacaciones.
En BA a veces estoy solo y a veces con mis hijos. Aprovecho para verlos cuando estoy en BA, entonces se quedan conmigo.
Mis medidas: mido 1,86 y peso mas o menos 80 kilos, pero no se bien porque le escapo a la balanza. Ja Ja
Se más lo que no soy que lo que soy en materia religiosa y también "política". Estoy muy orgulloso de no haber votado nunca a algunos partidos, pero no estoy orgulloso de haber votado a alguien en particular.
Mi situación sentimental es bastante inestable, se puede decir que ahora estoy solo.
Bueno, obviamente que vamos a saber más el uno del otro cuando nos conozcamos.
Conste que les tengo mucha fe a F y a R. Ja, ja, ja.
Beso
F

martes, 23 de junio de 2009

El día D


Cachanosky nos dice...

Para que se se depriman y se vayan haciendo a la idea....

¿Qué tan llena tienen la alcancía a esta altura del año? Junten todo lo que puedan. Cierren los ojos bien fuerte y no se dejen tentar por la liquidaciones. Dejen la tarjeta en casa y salgan sólo con la plata de pasaje. Junten todo lo que puedan...


La imagen es de iStockphoto.

lunes, 22 de junio de 2009

Campamento


Él sabía que iba a tomar más alcohol. Era lo único que podía hacer para no pensar en Ella ni ese viaje espantoso. Ya no valía la pena lamentarse. Ni por una cosa ni por la otra. Se sentó en la barra y pidió otra cerveza. Tomó el teléfono y buscó su número.

– No la llames.

Su cerebro parecía luchar en voz alta en su contra. Y tenía voz de mujer.

¿De mujer?

Javier levantó la vista y vio una sonrisa que lo dejó desencajado. No pudo evitar devolver la sonrisa. Tampoco se le ocurrió hacer otra cosa.

– Me llamo Marianela –dijo la chica y le tendió la mano.

Javier se quedó inmóvil. Las mujeres lindas le provocaban ese efecto, lo volvían más estúpido de lo que era. Y esta mujer era muy hermosa. Tenía el pelo largo, negro, brillante como de propaganda, con una leve ondulación. Su boca era perfecta al igual que sus dientes, y por lo tanto también lo era su sonrisa que no desparecía. Javier miró el teléfono otra vez para eliminar lo que seguramente era una alucinación. Volvió a mirar y seguía ella seguía allí, con unos ojazos negros y unas pestañas kilométricas. Ya había bajado la mano, pero seguía sonriendo.

– Yo soy Javier –tartamudeó–. Disculpá, es que… ¿Cómo sabías que iba a…?

Ella se rió.

– Ya estuve ahí, y es horrible. Los celulares te terminan arruinando la vida –sentenció–. No te dan respiro ¿no?

Él asintió. ¿Qué otra cosa podía hacer? Iba a invitarla a tomar pero vio que ella ya había pedido su cerveza.

– No la iba a llamar. Solamente… Esperaba que si miraba su número ella me llamaría –confesó–. Pero no soy telépata.

Se rió amargamente y tomó un trago para mojarse la garganta, que se le había secado de golpe. Miró alrededor para ver si alguien le estaba gastando una broma. Pero no vio nada. Volvió la vista hacia la chica. Tenía un vestido escotado, de una tela liviana con un estampado de flores. Etéreo, como diría una revista de moda. Sonrió. Ella lo miró, inquisitiva.

– Etéreo –dijo él–. Para una revista de moda, tu vestido sería etéreo.

Ella se miró la ropa.

– Es verdad –asintió–. Para no decir transparente, que queda mal.

Se rieron los dos.


Menos mal que había sacado plata del cajero. Menos mal que justo a la vuelta del bar había un hotel. Menos mal que esa chica había aparecido justo en ese momento. Menos mal que Ella ya no estaba en su vida. Porque había pasado la mejor noche de su vida. Marianela tenía la piel tersa, oscura y suave. Era sensual y exquisita. Se movía lenta, flexible, y sabía exactamente hacia dónde tenía que ir. Cómo ir. Sus manos lo recorrieron lentamente, buscando esos lugares que nadie había buscado antes. Como si lo conociera. Su boca, sus labios tan sensuales lo besaron una y otra vez, provocándole esa sensación indescriptible. Esa sensación de no querer estar lejos de ella nunca más.

Aún sentía el olor de su pelo, de su cuerpo. Lo tenía pegado a su propia piel, en sus fosas nasales, mientras desayunaban en el bar. Marianela sonreía. Casi afectuosa pensó Javier. Él le tomaba la mano y no hubiera querido soltársela, pero tenían que separarse. Ella tenía que volver con sus amigas al campamento y él con su madre y su tío. Quedaron en verse por la noche.


Javier estuvo todo el día como en una nube. Claro que Marianela no tenía celular. No la podía llamar y se moría de ganas de escuchar su voz, de escuchar esas cosas maravillosas que le había dicho la noche anterior.

A la noche fue hasta el campamento. Pero ella no estaba. La parcela estaba vacía. Recientemente vacía. Cómo él. Se sentó en el pasto húmedo, mirando el hueco dejado por la carpa. ¿Y ahora? No podía sacarla de su mente. No podía olvidarla. No quería.

Sonó le teléfono. Era Ella.



La imagen es de Lorraine Shirkus

miércoles, 17 de junio de 2009

Mascotas

Primero fue el gato grande, el negro. Empezó a mirarme. A distinguirme. No maullaba. Sólo me miraba. Seguía siendo mimoso como siempre, pero su actitud había cambiado.

No le di importancia. Cuando me iba a trabajar estaban los dos casi siempre dormidos. Pero el negro siempre levantaba la cabeza para mirarme. Una vez me pareció que me despedía con un movimiento de cabeza. El atigrado seguía tontín como siempre.


A la semana siguiente, me desperté sobresaltada como a las tres de la mañana. Los gatos estaban lamiéndome la cara. Me senté en la cama y ahí estaban los dos. Viéndome. Ahora el gato más chico también me miraba raro. Los empujé pero se quedaron ahí, inmóviles. Ahora me miraban ¿amenazantes? Deseché la idea por absurda.

Ese día, cuando llegué a la noche, encontré la heladera abierta. Se habían comido la carne. Estaban los dos en el umbral de la pieza mirándome. Al chiquito le colgaba un pedazo de la boca. Era raro que comieran carne cruda, no les gustaba. Los reté y les pegué un par de manotazos. Pero ni se mosquearon. Mi miraban impávidos. Indiferentes, despectivos. Sobradores.

Los empujé con el pie para que se corrieran. Pero en vez de huir, como lo hacían siempre, se quedaron ahí y cuando pasé intentaron morderme. “¡Gatos de mierda!” dije en voz alta. Lentamente, se metieron debajo de la cama.

Esa noche no cené. Los animales me perseguían por toda la casa en silencio. Me fui a bañar. Al salir del baño ahí estaban los dos. El negro miró al atigrado y maulló. El chiquito a su vez le contestó con dos maullidos. Podría jurar que hablaban de mí.

Al día siguiente empezaban mis vacaciones acumuladas: un mes aislada de todo, lejos del trabajo, de los malos recuerdos, y de esos gatos locos. Me puse a hacer las valijas mientras ellos me miraban fijo. Cada tanto se miraban entre ellos y se maullaban. Estoy segura de que se comunicaban. Volvieron sus cabezas y se fueron a echar en el sillón.

Cuando terminé con todo me fui a dormir. Era la primera noche que mis mascotas no dormían conmigo.


Un dolor agudo me despertó. El negro esta hincando sus dientes en el dedo gordo de mi pie izquierdo. Lo retiré inmediatamente y le di una patada. Pero se quedó ahí relamiéndose la sangre que había manado de la herida. Me levanté y me vestí, medio rengueando porque el dedo dolía mucho. Controlé el alimentador automático, no fuera cosa que se me murieran de inanición o de sed.

De pronto, empezaron a maullar. Como locos. El volumen de los maullidos era impresionante. Nunca los había escuchado chillar de esa manera. Les grité para que se callaran, pero nada. Los corrí pero eran más rápidos que yo. No paraban.

Entonces, comenzaron a venir otros gatos. Por la ventana de la cocina, que estaba segura de haberla cerrado, entraban como si nada. Silenciosos, como si hubieran respondido al llamado. No paraban de llegar. En un rato tuve la casa llena de felinos que me miraban fijo, inmóviles.

Al frente se encontraban los míos, como si fueran los generales del ejército. El negro miró hacia la tropa y luego volvió la vista hacia mí. Caminó muy lentamente en mi dirección. Se paró a mi lado y me mordió en la pierna. Yo me quedé dura. No entendía qué estaba pasando. Parecía una pesadilla. Pero la mordedura había dolido. Reaccioné y salté hacía atrás. Me metí en el cuarto y cerré la puerta justo a tiempo, mientas los animales se lanzaban tras de mí.


Ya pasaron dos semanas. Sigo encerrada en mi cuarto. El teléfono no funciona, imagino que cortaron los cables. La ventana tiene rejas, pero igual hay un ejército de mininos custodiándola. Se me acabó el agua que tenía en la mesa de luz y la sed me está matando. Supongo que es lo que están esperando. Ya intentaron abrir la puerta un par de veces. Hasta ahora los pude contener, pero las fuerzas me fallan. Y deben tener hambre.

domingo, 14 de junio de 2009

Nueva encuesta de cine (otra vez): Mal de amores




Me encantan las pelis románticas. ¿Qué? ¿No me pueden gustar las de zombies, de guerra, de super acción, de artes marciales, de vampiros y las de amor también? Por supuesto, soy chica.

Estas tienen la particularidad de no tener un final muy feliz que digamos. ¿Se pensaban que iba a poner 27 bodas? Más adelante…

La otra cara del amor (Chasing Amy) de Kevin Smith. Ben Affleck y Jason Lee chiquitos y hermosos. Triángulo amoroso con una chica de sexualidad variada. Imperdible.
Hay hombres idiotas…

Una buena chica (The good girl) de Miguel Arteta. Jeniffer Aniston sin hacer de Rachel y Jake Gyllenhaal cuando no lo conocía nadie. Con John C. Reilly y Tim Blake Nelson como coprotagonistas. Elenco de lujo. Peli chiquita y genial.
Hay mujeres idiotas…

Crimen y lujuria (Se, jie) de Ang Lee. Con Tony Leung que está para chuparse los dedos. China, estudiantes rebeldes y hombres poderosos. Ang Lee lo filma todo muy lindo.
Pero esta es la más estúpida de todas.

Voten sin lagrimear.

Vinos

Es la una de la mañana y se acabó el vino tinto.

Hube de abrir un Chardonnay-Chenin bastante aceptable.
Pero no es lo mismo.
Hoy era sábado de vino tinto.

Buenas noches.


La imagen es de ICANHASCHEEZBURGER. Y el michi es igual a Vomi.

viernes, 12 de junio de 2009

¡Quiero votar...

... y no tengo a quién!


Usualmente mi voto es positivo: voto a favor de alguien. Pero esta vez se me hace muy, muy difícil. No quiero votar "en contra de", pero parece que voy a terminar votando al que "menos mal me represente". Un desastre para la vida demócratica (es una forma de decir) y republicana (otra forma de decir).

La campaña gira en torno a si De Narváez es un capo narco (colombiano + empresario con plata = narco). Si Solá se pelea con De Narváez. Si Macri se pelea con Michetti. Si Kirchner es... bueno, algo. De Nacha no supimos más nada. ¿Volvió de la Polinesia? ¿El descanso le inspiró alguna idea?

Carrió y los radicales. ¿Quiénes?

El sábado Pino Solanas empezó con un barullo tremendo en la calle Florida y no pude dar mi clase cómo correspondía. Encima pintó todo el subte con una leyenda verde que dice "PINO SE PLANTA". ¿Es posible?

Ayer a la tarde frente a la Sociedad Rural un grupo de... ya ni se cómo llamarlos, se puso con muchos bombos a hacer más barullo aún que Pino Solanas protestando acerca de la supuesta explotación infantil en el campo. Desde las 6 de la tarde hasta las 9 de la noche. Demás está decir que tampoco pudimos dictar clases cómo hubiéramos debido. Gracias a Dios que los alumnos entienden estas cosas. Lo más gracioso (en sentido figurativo) fue que se trajeron un montón de chicos supuestamente explotados y los pusieron a cantar ahí. ¿Es posible?

¿Alguna idea? ¿Algún aporte de algo? Más allá de la vida personal de los candidatos que, sinceramente, no me interesa un carajo. Además de que son los mismos de siempre y ya los conozco de memoria.

El país se va parando de a poco. Ya cuesta un montón cobrar cualquier cosa. La gente está empezando a dejar de hacer y consumir. Estamos todos desesperados por que pasen las elecciones, no para votar sino para que la vida retome su actividad normal. Aunque nos de un poco de miedo lo que pasará a partir del 29 de junio.

No deja de resultarme curioso como una elección pueda generar tanto daño a la vida de un país, cuando debería ser todo lo contrario.



Entre tanta porquería Matisse me hace sentir bien.

jueves, 11 de junio de 2009

Segunda oportunidad


Le besaba el cuello con desesperación. Ella se excitaba. Sus manos ansiosas le recorrían todo el cuerpo. Sabía que él la deseaba tanto como ella. Las caricias llegaron a la cara y no se detuvieron. La quería así como era, con deformidad y todo. Sus besos eran increíbles, llenos de pasión, de emociones. Él empezó a abrirle la camisa y ella lo ayudó. Vio cómo se la comía con los ojos, casi con violencia.

Fueron al dormitorio. Se tiraron en la cama y se desvistieron mutuamente. Ella sintió el ardor de la piel de ese hombre maravilloso. Sintió la virilidad, la excitación. Sintió cómo su propia ansiedad crecía y la llenaba. Cerró los ojos.


Se sobresaltó al oír los golpes en la pared. Dejó su ánfora y salió al pasillo con las manos sucias de arcilla. No había nadie. Miró en el ascensor y tampoco vio nada. Sigilosamente se acercó a la puerta vecina y apoyó la oreja. Oyó gemidos de dolor y más golpes. Se agachó despacio hasta llegar a la cerradura y espió. Vio a los Gimenez tirados en el piso y a un hombre parado frente a ellos., de espaldas a la puerta. El hombre empezó a darse vuelta y ella se alejó.


Abrió los ojos sobresaltada. Pero él estaba allí, sobre ella, protegiéndola con su cuerpo de cualquier peligro. Ella se dio cuenta de que lo amaba. Él gemía excitado. La penetró y sintió un escalofrío.


Alguien intentó abrir la puerta. Sintió un escalofrío y se quedó mirándola fijamente. El hombre que había matado a los Gimenez la debió haber escuchado: sabía que era él. Maldijo su curiosidad, el momento en que salió. La puerta voló por el aire.


Una explosión se produjo en su interior. Ella gritó de placer como nunca antes lo había hecho. Él le sonrió al verla gozar. Entonces la levantó y la llevó contra la pared, tomándola por la espalda, jadeando.

Era el hombre más aterrador que había visto en su vida. No podía dejar de temblar. Trataba de achicarse, de alejarse de alguna manera de ese hombre que la tenía atrapada. Una caricia la hizo sospechar algo peor, que confirmó cuando sintió la erección del tipo. No le veía la cara, pero sentía los jadeos del monstruo. Cuando le bajó el pantalón y metió la mano en la bombacha, ella se desmayó.

Luego el tajo en la cara. El dolor. La cicatriz.


Y recordó. El jadeo. Todo volvió a su memoria. Se quedó paralizada mientras el terror se metía en su cuerpo. Él se apretó más contra su cuerpo. Ello lo reconoció: era la misma respiración. Entonces algo en su interior cambió. Fue un instante, una súbita transformación.

–No… –dijo con una voz apenas audible.

–No ¿qué? –preguntó él, violentamente.

La tenía sostenida por los brazos y le hundía los dedos en la carne. La lastimaba. Ella sintió una punzada de dolor. Su excitación fue en aumento.

–Por favor… –le susurró.– No pares.

Abrió los ojos, despacio. Veía todo borroso. Se sentía embotado, como borracho. Intentó levantarse pero el cuerpo le pesaba una tonelada. Miró alrededor intentando reconocer el lugar. Se dejó caer en la cama. Sentía que su cabeza estaba a punto de estallar. Vio unas cortinas oscuras: estaba en la casa de la rubia. Después de tanto tiempo buscándola, finalmente había logrado dar con ella. Recordó la tempestuosa noche anterior y sonrió. Entonces sintió un dolor terrible en la cara. Se llevó la mano a la mejilla y tocó una costra y una hendidura aún fresca. Se levantó y fue a dar contra la pared. Vio un charco de sangre seca en la sábana.

El dolor era insoportable, se extendía a toda su cabeza. Fue hacia el baño tambaleándose y se miró en el espejo: dos tajos enormes, uno en cada mejilla, decoraban su cara.

Intentó lavarse el pecho ensangrentado. Las rodillas le fallaban, la muy puta lo debería haber dopado con algo. Volvió a la habitación. Tenía que llamar a una ambulancia. Se sentía débil. En la mesa de luz había un teléfono, pero no tenía tono. Intentó vestirse para salir, buscar ayuda. Entonces, vio un papel en la cama. Estaba escrito con una caligrafía perfecta: “La búsqueda valió la pena ¿no? Fue la mejor noche que tuve en mi vida. Gracias por todo. Un beso, Flor”.

Martín dejó caer el papel, pare luego desplomarse sobre él.

sábado, 6 de junio de 2009

El modelo de Pickman

Lo que se veía en los cuadros era algo más que la simple interpretación de un artista; se trataba del propio infierno volcado con la mayor fidelidad que se pueda imaginar. No era posible confundir a Pickman con un imaginativo o con un romántico: su tarea se limitaba a reflejar un mundo terrible que él veía cristalinamente. Sólo Dios puede saber dónde había capturado las heréticas formas que se veían en los cuadros. Pero fuere cual fuere el origen de sus imágenes, algo era más que evidente: en cuanto a concepción y ejecución, Pickman era un pintor realista y casi científico.

Fragmento de "El modelo de Pickman", del más grande de todos: H. P. Lovecraft, que supo mantenerme varias noches en vela.

jueves, 4 de junio de 2009

Revuelo




Estoy en una vorágine.

Los pensamientos se me revuelan como si fueran pelos. Algunos se escapan y se los lleva el viento.

No tengo asidero, no hay barandas, no hay manijas.

Estoy en caída libre y lo disfruto.

Cierro los ojos y me dejo llevar.

El aire fresco me da en la cara y en las palabras.


Arriesgo.



La pintura es de Mira M. White

miércoles, 3 de junio de 2009

Conversación leída al pasar en el msn


La chica dice:
¿Te asustarías si te dijera que aún me gustás mucho y que sigo con ganas de volver a verte?
El chico dice:
No, para nada.
La chica dice:
¿Te asustarías si te preguntara si vos también tenés ganas de volver a verme?
El chico dice:
No, no me asustaría.
La chica dice:
¿Te molestaría responderme?
El chico dice:
No, tampoco me molestaría, pero no me preguntaste todavía.
La chica dice:
¿Tenés ganas de volver a verme?
El chico dice:
Sí.
La chica dice:
Volvemos a tener coincidencias.
El chico dice:
Así es.
La chica dice:
¿Siempre sos así tan medido?
El chico dice:
No, a veces hasta salgo de casa sin la escuadra.
La chica dice:
No te burles, malo. Te lo pregunto en serio porque me llama la atención.
El chico dice:
No sabría decirte, tendrás que descubrirlo vos.
La chica dice:
¿Es una cordial invitación?
El chico dice:
Puede tomarlo de esa manera.
La chica dice:
Muchas gracias. Acepto su invitación.
El chico dice:
De nada.

La chica dice:
¿Puedo invitarlo yo?
El chico dice:
Como no.
La chica dice:
Wanna go to the movies and find out I'm a good girl after all?
El chico dice:
Como no.

¡Basta del avión de Lost!


Ya estoy harta de escuchar a un montón de "especialistas" especular acerca de lo que pasó con el bendito avión.

¿Por qué no le preguntan a J.J. Abrams que la tiene re-clara con esto de aviones desaparecidos en acción?

Y mientras tanto el dengue diezma el Chaco.

Y mientras tanto cada vez faltan menos días para las elecciones y me parece que esta vez no tenemos campaña. ¡Qué aburrido!

Yo quería escuchar hablar a los candidatos pero sólo los veo hacer morisquetas en Gran Cuñado. ¡Qué aburrido!

¡Quiero que me entretengan! Y Lost es recontra-aburrida.


La imagen es de Colorear.info como se ve en el dibujito. A ver si encima me meten un juicio. Todo porque Ricardo me apura.

martes, 26 de mayo de 2009

Tantra


Noche de disco. Ya no recuerdo cuál era. Era una de esas noches de salidas en solitario, mis amistades no estaban disponibles. Me calcé la minifalda y las plataformas, me subí al tren y llegué a Once. Me tomé un colectivo para Palermo así que debería haber sido un lugarsucho de por ahí.
La música estaba bien. El público no tanto. Pero, bueno, es lo que había y no tenía ganas de seguir viajando. Así que ahí me quedé, bailando tranquila y rechazando cortésmente (como siempre) ofertas de diversa índole.

Pasó la hora y la noche se estaba tornando aburrida. Cinco de la mañana: hora de elegir algo para no irse con las manos vacías. Ya a esta altura las pretensiones (que nunca fueron demasiadas) habían desaparecido.

Y ahí aparece el muchacho, no muy agraciado por cierto. Sospecho que en una situación similar a la mía. Sonrisas. Charla amable. Acercamiento. Recuerden que son las cinco, queda poco tiempo. Besos. Algunos manoseos leves. Otros manoseos menos leves. Propuesta indecente. Obviamente, es aceptada y partimos en un taxi. En un auto hubiera estado bueno pero el joven andaba a pata. Más mimos.

Depto pequeño y medio desordenado. Pero ¿a quién le importaba? Cama enorme. Juegueteos cada vez más subidos de tono. Escenas hot. Multiorgasmos a full.

Pero el chico no acababa. Y pasaban las horas. Nada. Ya de tanta vuelta me estaba cansando. Había amanecido y como que me habían venido ganas de ir a dormir.

¿Todo bien?

Sí. ¿Por qué?

No, nada.

Y captó la onda. Con una sonrisa de ganador dice:

Yo no acabo, practico sexo tántrico.

¡La mierda! Pero mirá que me los elijo, dije para mis adentros.

Encontré una excusa para escaparme y descansar.

Ante mi precipitada huída pide teléfono y se lo doy (falso, por supuesto). Entonces, comenta:

Igual nos podemos ver en la facu.

Alarma de submarino.

¿Sí?

Trato de evitar una cara de horror.

Soy profesor de matemática del CBC.


Me pasé varios meses evitando el patio.

Vecino


A veces lo miro subirse al auto por la ventana del segundo piso. Él sabe que lo estoy mirando. A veces sube la vista como de reojo pero hace de cuenta que no me ve. Me escondo tras la cortina y sonrío.


Es cuestión de tiempo.


La imagen es de Conrad Roset, que me gusta muchísmo.

lunes, 25 de mayo de 2009

El Meme de la Capricorniana alegre


mge me eligió para ¿hacer? un/una meme (aparentemente el neologismo todavía no tiene género). Esto consiste en nombrar siete cosas raras acerca de uno. Hay que mencionar cortésmente a quién lo eligió a uno para dicha tarea. Y luego pasarlo a otras siete personas más.

Una especie de cadena blogger. ¡Ja! Y una manera más de enterarnos de la vida de los demás.

Como este blog da para cualquier cosa y me siento muy honrada por la elección, ahí voy:

1) No como queso. Lo detesto. Sólo como la muzzarella derretida en la pizza.

2) Aborrezco la yema del huevo. A menos que sean huevos revueltos y no se note.

3) Nunca terminé de ver Pulp Fiction.

4) Nunca pude ver Héroes porque me pone muy nerviosa.

5) Jamás uso prendas de color marrón.

6) Siempre tengo la sensación de que me olvidé de ponerle la alarma al coche. Sufro esto todos los días. Me quedo tremendamente preocupada. Cuando vuelvo a buscarlo, casi siempre espero no encontrarlo. Pero cuando lo encuentro es una gran dicha.

7) Los únicos lugares donde puedo leer son la cama y el tren. Ya no viajo en tren, así que sólo queda la cama. Es imposible para mí leer sentada.

Mis elegidos para esta tan tarea de difusión taaan importante son:







Lolo (aunque esté en Perú).

El que crea que esto es una pavada, tiene razón. Así que hagan lo que quieran.

Odio las cadenas. Al menos no es un pps.

Si Pablo quiere también puede hacerlo. Ya se, son ocho. ¿Y?


Es feriado, y se nota ¿no?


Actualización de último momento:

8) No me gusta tener sexo completamente desnuda. Algo de ropa tengo que tener puesto.

Ya se, otra vez son ocho. Los impares me ponen nerviosa.

domingo, 24 de mayo de 2009

Correspondencia electrónica entre un escritor medianamente reconocido y una lectora anónima


Lectora anónima ( de ahora en adelante LA):
¿En qué andábamos? Sí, en lo del baile...
You do something to me por Bryan Ferry, ¿lo conocés? Es un tema hermoso, lento con mucha cadencia. Bailaría con movimientos suaves, muy cerca, casi rozándote, como se baila esta música. La música suele llevarme a otros lados, sobre todo cuando bailo y me concentro en mí misma. Soy consciente de mi cuerpo como en ningún otro momento. Posiblemente no tendría mucha noción de tu presencia.

Escritor medianamente reconocido (de ahora en adelante EMR):
Mmhh. Tal como lo contás, estarías deliciosamente cerca de mi, y al mismo tiempo concientemente ajena. Bueno, creo que es muy interesante. Contame más.

LA:
¿Que te cuente qué?
Hasta que vos no me cuentes algo, no te digo más nada.
Fair enough.
Besos
EMR:
Que me cuentes más del baile. Estoy convencido de que en algún momento iremos a bailar.
¿Que te cuente yo qué? ¿Que yo cuente te que?
LA:
¿Si? ¿Vamos a ir a bailar? Sí, quiero.
¿Vamos a bailar juntos o yo voy a bailar para vos?
Puedo moverme para mí y para vos a la vez, así es mucho más intenso.
Que me cuentes por qué me preguntaste esto acerca del baile, por ejemplo.
Besitos

EMR:
Mmhh. Me gustan las dos posibilidades. Decime cómo sería cada una.
¿Por qué te pregunté lo del baile? Creo que era por algo que me dijiste acerca del cuerpo y lo que te gustaba hacer con el cuerpo...

LA:
Si bailamos juntos tendríamos que estar más cerca, más atentos el uno al otro, para lograr la coordinación de los movimientos. Tendríamos que prestarnos mucha atención, conectarnos para que la música nos lleve para el mismo lado a los dos.
Si yo bailara para vos, sería la protagonista. Como te dije antes. La música sería otra. Vos serías casi un mero espectador. Depende de vos.
¿Cuál preferís?
Hay otras cosas que me gusta hacer con mi cuerpo.
Besos

EMR:
Prefiero las dos, pero por cortesía, interés y con el pretexto de la lumbalgia, diría que ahora prefiero que bailes para mí.
Moderaré mis fantasmas nocturnos porque esta es mi noche de familia. ¿Pero bailarías para mí, mañana?

LA:
Mmmmh. Podría ser...
Disfrutá de tu nena.
Besos

EMR:
Pensalo. Elegís tu ropa y tu música.

LA:
Ahí va la música. Billie's Blues por Billie Holiday.
Tengo puesto un vestido azul de una tela suave que se desliza fácil por la piel y produce una sensación muy placentera. Es corto, así que se ven mis piernas. Ideal para bailar. Las medias, de liga, son negras, dejan ver la piel.
¿Vos donde estás?
Necesito un lugar más o menos grande. Así puedo girar moviendo mis caderas mientras mis manos acarician y levantan mi pelo. ¡Ay! No puedo evitar la sonrisa, cierro mis ojos. Mi cuerpo se contonea bajando hacia el piso y se eleva otra vez. Giro otra vez, te doy la espalda con mis brazos en el pecho y mis manos en el cuello, que podés ver porque tengo el pelo cortito. Me doy vuelta y me acerco, feliz, con los brazos a mi lado. Te acaricio una mejilla y bajo mi mano por tu cuello. Me alejo. El vestido se mueve y se abre. Se ven las ligas de mis medias. Sigo moviendo mis caderas y doy pequeños pasitos, acercándome. Estoy frente a vos con los ojos cerrados, sonriente. Me muerdo los labios de la emoción. Me acariciás la pierna.
Se acabó la canción. Son sólo tres minutos veinticinco.
Besos

EMR:
Preciosa descripción. Estoy en casa, tengo un equipo de música discreto en mi biblioteca (de cuatro por tres) y otro, menos bueno, en una cocina comedor también amplia, con vista a un jardín interior. Me gusta tu ropa y tus movimientos, así que te estoy esperando. Dame tu teléfono así te doy las instrucciones.

LA:
¿Las instrucciones para qué?
(Por cuestiones de privacidad de la LA no vamos a publicar el número teléfonico que figura en el texto).
Ya se fueron mi hermana y mi cuñado. Estoy bailando en casa. Tu biblioteca está bien.
Besos



Esta información sale a la luz porque pude hackear la casilla de correo para brindárselas a ustedes.

Consejos para indecisos

Querido lector:

Faltan 35 días (¡poco más de un mes!) para las elecciones y si todavía no sabés a quién votar, te recomiendo este artículo de Alejandro Borensztein que la tiene re-clara siempre.

¡Avivate y votá!


La iamgen es de Toby Tover-Krein.

Final para otro cuento

Tuvo la sensación de que alguien lo estaba mirando. Se dio vuelta y no vio a nadie. Esperó unos segundos, pero no escuchó nada. Pensó que estaba paranoico.

Se asomó al pasillo y miró hacia los costados. Vio cómo se cerraba bruscamente la puerta contigua, y se escondió de inmediato. ¿Lo habrían estado espiando? Los dueños del departamento habían hecho bastante escándalo. Tal vez algún vecino curioso. Si alguien lo había visto estaba acabado. Había utilizado guantes para no dejar huellas, pero olvidó protegerse la cara. Cualquiera podría reconocerlo.

Tenía que dejar el departamento ya. Salió sin hacer ruido. Caminó hasta la puerta vecina. Se acercó y escuchó. Quizás había sido alguien que recién llegaba, aunque fuera tan tarde. Quiso girar el picaporte pero fue inútil, el pomo no se movía. Se quedó parado sin saber qué hacer. Pensó que si entraba se evitaría cualquier riesgo. Retrocedió unos pasos y pateó la puerta. La cerradura saltó y entonces se encontró con el minón más impresionante que había visto en su vida.

Era hermosa, casi perfecta, incluso más ahora cuando se lanzaba corriendo hacia una puerta para huir. Cruzó la sala en dos zancadas y la agarró de los pelos antes de que la mujer se metiera en la cocina. La atrajo hacia su cuerpo por detrás, sintió su piel, la olió. Se excitó casi tanto como con la sangre. Le acarició el pelo dorado mientras ella temblaba. Podía sentir su terror, cómo se tensaba ese cuerpo, cómo se le crispaban las manos. Se le estaba parando y se apretó aún más contra ella, para que viera, para que supiera.

La muy puta se desmayó. Todas las mujeres eran iguales. Estaba pálida, con los ojos cerrados y una mueca de terror que lo excitaba a más no poder. Se puso pesada, como muerta. Sobresaltado, le tocó el cuello. Sintió el latido en la vena, la sangre seguía fluyendo cálidamente dentro de ese cuerpo. La depositó en el suelo con cuidado y miró alrededor, buscando algo para llevarse. Dio vuelta el departamento hasta que encontró la plata. Luego tomó un cuchillo de la cocina y le hizo un tajo en la cara. La sangre, a borbotones, cayó hasta el piso.

Le dio un beso en los labios ensangrentados y se fue por dónde había entrado, caminando tranquilamente.


El final de cuento es mío. La imagen es de Conrad Roset.